martes, 15 de diciembre de 2015

Soldado de fortuna, de Alexis Brito Delgado

Antes de empezar, y para aclarar la cuestión, quiero agradecer al autor el que me facilitase una copia de su libro a fin de poder realizar esta reseña.

Soldado de fortuna es una antología de relatos que cuenta las aventuras del mercenario Konrad Stark a lo largo de varias campañas durante los turbulentos años de las guerras napoleónicas. Luchando a sueldo de quienes se enfrentan a las tropas imperiales, o bien como aventurero en busca de fortuna, Stark recorre casi toda Europa, desde España hasta Rusia. Y también por alta mar.

Los algo menos de veinte relatos que conforman Soldado de fortuna siguen la tradición de relatos de aventuras históricas al estilo de Robert E. Howard -que a su vez escribió este tipo de historias inspirado por Harold Lamb- , o lo que es lo mismo, historias estrictamente desprovista de elementos de fantasía, con mucha acción y un desarrollo vertiginoso.

Quizá demasiado vertiginoso, la verdad. Muchos de los relatos incluidos en la antología tienen muy poca trama, un desarrollo casi inexistente, que no va más allá de una única escena. El abordaje a un barco, una velada en una taberna... algunas de las historias se resumen básicamente a eso. Aproximadamente el último tercio de Soldado de fortuna está compuesto por cuentos mucho mejor hilvanados, más del estilo de lo que uno podría esperar encontrar en un libro así.

El estilo con el que se presentan la mayoría de historias, casi impresionista, no es en sí algo malo. Una obra en la que el único personaje descrito con detalle es el protagonista -los secundarios que pueblan las historias no son más que una serie de arquetipos que se repiten constantemente: el oficial noble, cobarde, incompetente e hijo de mamá; la joven viuda o descontenta con su matrimonio que se encapricha de Stark; el compañero de felonías del mercenario sajón, que casi invariablemente va a tener un mal final- podría tener como objeto de estos relatos el alcanzar una mayor profundidad y detalle en la caracterización del personaje. Lamentablemente, no parece ser el caso. Las historias siempre hacen hincapié en los mismos puntos, y en ocasiones la actitud de Stark resulta contradictoria con lo que se nos ha contado antes, dando como resultado un personaje algo desdibujado.

Konrad Stark en ocasiones parece estar cortado por el patrón del héroe clásico howardiano. Pero muy pronto nos vamos a encontrar con una serie de diferencias importantes, aunque en ocasiones no del todo claras. Para empezar, Stark carece de ese buen fondo que los protagonistas de REH, por muy duros e insensibles que sean, siempre acaban teniendo. El sajón tiene más bien la naturaleza propia de un personaje de la picaresca, de Cugel de La Tierra Moribunda, por ejemplo. Pero con una importante diferencia que crea una percepción muy distinta del personaje.

Los protagonistas del género de la picaresca tienden a ser individuos a los que no les queda otra que confiar en su astucia y falta de escrúpulos para sobrevivir, o incluso medrar, en un mundo lleno de gente igualmente egoísta, pero con más recursos, poder, riquezas, o al menos más fuertes. Pues bien, Stark es así, pero además, el fuerte es él. El resultado es que a menudo, más que un pícaro, resulta un matón que abusa de otros gracias a su habilidad con las armas. Es un individuo que no me despierta la menor simpatía.

A eso tampoco ayuda la descripción de su personalidad. Es un tipo que va a lo suyo, que solo quiere pasta ganada de la forma más fácil. En más de una ocasión muestra una actitud despiadada y cruel en extremo, burlándose de la agonía de algún compañero de armas moribundo, para acto seguido atacar a unos saqueadores que registran los cadáveres de otros soldados. Algunos puntos de su personalidad se mantienen inalterados a lo largo de todo el libro -su odio hacia los oficiales, principalmente-, pero en muchos otros casos resulta difícil hacerse una idea exacta del protagonista del libro. Eso, me parece, es el punto más débil de Soldado de fortuna.

Como menciono más arriba, más o menos el último tercio del libro me ha resultado entretenido, con historias algo más desarrolladas y un protagonista más caracterizado. Hasta llegar a ese punto, hay muchas otras que me gustaría poder contar que me gustaron, pero lamentablemente no es el caso. Me hubiese gustado encontrar algo más de variedad en la antología, algo que no pusiese solo de manifiesto la codicia, ferocidad, lujuria y odio hacia los nobles y oficiales de Stark, porque al final muchos de los relatos acaban repitiendo los mismos tópicos, y casi los mismos diálogos. Creo que, en ese sentido, el autor perdió una oportunidad.

Pero en fin, como literatura de evasión, llena de batallas, duelos, diálogos cargados de chulería, y otros tópicos del género, Soldado de fortuna puede cumplir. No voy a decir que llegue al nivel de los autores en los que se inspira -lo que habría sido un logro enorme, tampoco se le va a exigir eso-, pero aunque las primeras historias no me causaron una buena impresión, las últimas sí lograron engancharme. 

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